Juana Esperanza Castro Santamaría, designada viceministra de Relaciones Exteriores de Colombia

Foto de la nueva viceministra de Relaciones Exteriores, Juana Castro Santamaría
Con más de dos décadas en la Cancillería y experiencia diplomática internacional, Castro Santamaría asume un papel clave en un momento de alta tensión geopolítica.

Un nombramiento en contexto diplomático

La Presidencia de la República oficializó el nombramiento de Juana Esperanza Castro Santamaría como nueva viceministra de Relaciones Exteriores, cargo vacante desde abril de 2025 tras la salida de Daniel Ávila. El anuncio fue respaldado por la publicación de su hoja de vida en la plataforma de aspirantes del Estado.

Esta designación se produce en un escenario internacional complicado para Colombia: el país ha atravesado tensiones con Estados Unidos, Israel y otros aliados, en medio de debates sobre política exterior y el acceso de funcionarios estatales a visados diplomáticos. La canciller Rosa Villavicencio ha tenido dificultades de ingreso a suelo estadounidense, lo que sitúa al viceministerio como un eslabón estratégico de representación bilateral.

Perfil profesional y trayectoria

Juana Castro Santamaría nació en Bogotá, D.C. Es licenciada en Ciencias Sociales por la Universidad de La Sabana y posee una maestría en Estudios Latinoamericanos Interdisciplinarios.

Tiene una carrera diplomática de larga data. Desde 1998 ha desempeñado múltiples roles en la Cancillería. Antes de su ascenso, se desempeñó como ministra plenipotenciaria en la Embajada de Colombia en Alemania, donde acumuló experiencia en relaciones multilaterales y cooperación internacional.

La riqueza de su trayectoria institucional le otorga conocimiento del funcionamiento interno del servicio exterior colombiano, así como de las redes diplomáticas europeas.

Desafíos y expectativas en la nueva gestión

Castro Santamaría asume el viceministerio en un momento crítico. Entre sus principales retos está la reapertura del diálogo diplomático con Estados Unidos, dadas las restricciones de visado que afectan a la cúpula de la Cancillería. Además, deberá actuar como mediadora en las relaciones con Venezuela, especialmente con los asuntos consulares y recursos legales para ciudadanos colombianos detenidos en ese país.

Internamente, la nueva viceministra tiene la responsabilidad de reorganizar áreas directivas y recuperar capacidad operativa diplomática, en sintonía con la línea política trazada por la ministra Villavicencio. También se le demanda la generación de estrategias bilaterales frente a China, considerando críticas recientes al manejo de ciertas relaciones exteriores.

El éxito de su gestión dependerá de su habilidad para equilibrar la institucionalidad técnica con las exigencias políticas del gobierno, restablecer la credibilidad diplomática y proyectar una Cancillería eficaz ante un mundo cambiante.