NASA fija abril de 2026 para regreso tripulado a la Luna: los avances tecnológicos del programa Artemis

Tripulación de la misión Artemis II de la NASA que participará en el regreso tripulado a la Luna en 2026

Tripulación de la misión Artemis II: (izquierda) Christina Koch, (atrás) Victor Glover, (frente) Reid Wiseman y (derecha) Jeremy Hansen.
Foto: NASA

La misión Artemis II llevará astronautas en una órbita lunar sin aterrizaje, y servirá como prueba clave para aterrizajes posteriores. La agencia integra innovación, cooperación internacional y sistemas de seguridad avanzados.

Artemis II: la próxima travesía tripulada lunar

Dentro del programa Artemis, NASA ha establecido que la misión Artemis II será la primera con tripulación que circunnavegará la Luna desde la era Apolo, aunque sin descender a su superficie. Ese vuelo está programado para abril de 2026 y durará aproximadamente diez días.

Durante su preparación, la nave Orion fue trasladada recientemente al Launch Abort System Facility en el Centro Espacial Kennedy para la integración final del sistema de aborto en caso de emergencia. Los cuatro astronautas planeados —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— entrenan intensamente para probar sistemas de soporte vital, navegación e integración con el cohete SLS (Space Launch System).

Este vuelo tiene múltiples objetivos tecnológicos: validar sistemas con tripulación en entornos de radiación profunda, verificar maniobras de comunicación y navegación lunar, y recopilar datos que servirán como base para misiones de aterrizaje posteriores.

Innovaciones clave y colaboraciones tecnológicas

NASA apela a alianzas con empresas privadas y agencias internacionales para fortalecer su ambición lunar. La misión Orion integra sistemas desarrollados con Europa (como el módulo de servicio), y el cohete SLS combina etapas críticas fabricadas por múltiples contratistas aliados.

En paralelo, programas como CADRE (Cooperative Autonomous Distributed Robotic Exploration) planean desplegar robots autónomos en la superficie lunar para mapear el subsuelo mediante radares multiestáticos y operar coordinadamente sin intervención humana directa.

En el frente comercial, NASA ha confiado misiones de carga lunar al programa CLPS, en el que Firefly Aerospace ejecutó recientemente con éxito la misión Blue Ghost, al lograr un aterrizaje lunar estable con diez experimentos científicos. También se anunció que Firefly recibirá contratos para misiones en 2029 a la región del polo sur lunar.

Las tecnologías de exploración —sus sensores, sistemas de comunicación, control térmico y navegación autónoma— están siendo puestas a prueba en ambientes extremos, no sólo para la Luna sino como laboratorio abierto para futuras misiones hacia Marte y más allá.

Oportunidades, desafíos y rumbo hacia el aterrizaje

Aunque Artemis II no planea aterrizaje, es un paso indispensable para misión Artemis III, cuyo objetivo es llevar humanos a la superficie lunar, idealmente al polo sur lunar, en una ventana probablemente hacia 2027.

Uno de los principales desafíos es la complejidad técnica: escudos térmicos, válvulas del sistema de soporte vital, integración de hardware y el manejo de radiación espacial aún presentan retos confirmados por los controles de calidad de NASA. Por lo tanto, los cronogramas pueden sufrir ajustes para garantizar seguridad.

La misión también actuará como prueba de confianza en el modelo mixto de exploración que combina gobierno, industria privada y cooperación internacional. Si Artemis II cumple con éxito, no sólo habrá un retorno humano al entorno lunar, sino una demostración de que una nueva era de exploración espacial sostenible es técnicamente viable.

Para el mundo científico, tecnológico y para la humanidad en general, ese viaje no es solo simbólico: es una prueba tangible de que el espacio lejano está volviéndose menos remoto y más alcanzable que nunca.