La Alcaldía de Bogotá anunció una nueva restricción de pico y placa los sábados para automóviles registrados fuera de la capital, junto con un aumento del 50 % en la tarifa del “Pico y Placa Solidario”. La medida busca desalentar matrículas externas, pero ha generado críticas por su impacto económico y de movilidad.
Detalles de la nueva restricción y su entrada en vigor
A partir del primer semestre de 2026, los vehículos particulares que no estén matriculados en Bogotá tendrán pico y placa dos sábados al mes, bajo el esquema de “un sábado sí, un sábado no”. El horario será el mismo que rige actualmente entre semana: de 6:00 a.m. a 9:00 p.m., según informó la Secretaría Distrital de Movilidad.
La medida, que se implementará inicialmente con una fase pedagógica, contempla actividades de comunicación, acompañamiento y controles graduales para que los conductores comprendan el nuevo programa.
En paralelo, se modificó el “Pico y Placa Solidario”, el permiso que permite circular pagando una tarifa adicional: los vehículos matriculados fuera de Bogotá dejarán de pagar un recargo del 20 % y, desde enero de 2026, asumirán un 50 % más de costo para acceder a este permiso.
Razones oficiales y argumentos a favor
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, ha justificado la medida como un paso hacia la justicia fiscal y la sostenibilidad de la movilidad urbana. Según sus declaraciones, aproximadamente el 30 % de los vehículos que circulan por las vías bogotanas no están matriculados en la ciudad, lo que significa que no contribuyen con los impuestos locales, pero sí generan congestión, emisiones y desgaste de la infraestructura.
La Secretaría de Movilidad espera que las restricciones sabatinas reduzcan en torno a 85.000 vehículos matices fuera de Bogotá —de acuerdo con sus estimaciones iniciales— lo cual podría mejorar la velocidad promedio en corredores clave y disminuir siniestros viales. Además, el dinero recaudado con el ajuste del pico y placa solidario se canalizará al Fondo de Estabilización Tarifaria (FET), que ayuda a mantener tarifas más asequibles del transporte público.
Galán ha enfatizado que la medida busca incentivar que más propietarios registren sus vehículos en Bogotá, lo cual podría mejorar la base de contribuyentes locales y equilibrar las cargas tributarias derivadas del uso de las vías.
Críticas, riesgos y desafíos de la medida
Pese a los argumentos oficiales, la iniciativa ha sido recibida con oposición desde municipios vecinos y sectores de la región metropolitana. Autoridades locales han manifestado que la medida fue adoptada sin suficiente diálogo ni concertación, lo que podría tensar las relaciones intermunicipales.
Usuarios y conductores foráneos han denunciado que la restricción representa una forma de discriminación vehicular y una barrera económica, dado que los propietarios de carros matriculados en otros municipios deberán pagar más para circular legalmente los sábados. Además, algunos académicos y ciudadanos han sugerido que el verdadero propósito detrás de la medida es aumentar la recaudación más que mejorar la movilidad. Otro desafío es la implementación operativa: la fase pedagógica declarada por la Secretaría de Movilidad debe ser efectiva para evitar caos en los primeros meses y garantizar que los controladores, agentes de tránsito y ciudadanos entiendan claramente el sistema par/impar de placas, las excepciones y el cronograma de restricción.








