El auge mundial de los fármacos para bajar de peso ha desatado una revolución en la salud pública, pero también una alerta médica sobre los efectos secundarios y el uso sin supervisión.
El fenómeno global de Ozempic y Wegovy
En los últimos dos años, el nombre Ozempic se ha convertido en sinónimo de pérdida de peso rápida. Originalmente diseñado para tratar la diabetes tipo 2, este medicamento, junto con su versión específica para la obesidad, Wegovy, ha transformado el mercado farmacéutico y las conversaciones sobre imagen corporal. Su principio activo, la semaglutida, imita una hormona intestinal que regula el apetito, logrando reducciones significativas de peso en pocas semanas.
Sin embargo, el éxito ha superado las previsiones médicas y económicas. Las redes sociales, especialmente TikTok e Instagram, impulsaron el fenómeno entre celebridades y usuarios que buscan resultados inmediatos, sin considerar las implicaciones clínicas. En varios países, incluyendo Estados Unidos y Colombia, la alta demanda ha provocado escasez y un uso inadecuado de los medicamentos, incluso entre personas sin obesidad ni diagnóstico de diabetes.
Un tratamiento médico, no un atajo estético
Expertos en endocrinología y salud metabólica coinciden en que el uso de semaglutida sin supervisión médica puede generar riesgos importantes. Náuseas, deshidratación, pancreatitis e incluso pérdida de masa muscular son algunos de los efectos adversos observados en pacientes que prolongan el tratamiento más allá de las indicaciones.
La Asociación Americana de Endocrinología Clínica (AACE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten que los resultados de estos medicamentos dependen de un seguimiento profesional y de cambios sostenibles en la alimentación y el ejercicio. Suspender su uso sin control puede provocar un efecto rebote, con recuperación del peso perdido en pocas semanas.
Además, varios especialistas subrayan que el entusiasmo general ha desplazado el debate sobre las causas estructurales de la obesidad, como el sedentarismo, el estrés crónico y la calidad de los alimentos ultraprocesados.
Entre la esperanza médica y la responsabilidad social
El desarrollo de Ozempic y Wegovy representa un avance real en el tratamiento de la obesidad, una enfermedad que afecta a más del 40% de los adultos en América Latina. Sin embargo, su éxito comercial ha generado un dilema ético: ¿estamos usando la ciencia para mejorar la salud o para acelerar estándares estéticos inalcanzables?
Mientras los fabricantes preparan nuevas versiones de antagonistas de GLP-1, la comunidad médica insiste en un mensaje claro: estos medicamentos no son una solución mágica, sino una herramienta que debe integrarse en un abordaje integral de la salud.
El fenómeno Ozempic refleja una tensión entre la innovación farmacéutica y la cultura del resultado inmediato, recordando que incluso los avances más prometedores pueden convertirse en riesgos si se desvían de su propósito original.








