El dólar cae por debajo de los 3.700 COP: razones, impacto y oportunidades

Billetes de 100 dólares simbolizando la caída del dólar frente al peso colombiano.

Billetes de 100 dólares, en referencia a la caída de la divisa estadounidense por debajo de los 3.700 pesos colombianos, su nivel más bajo en tres años. | Foto: Pickpik.

Por primera vez en más de tres años, el dólar estadounidense bajó de los 3.700 pesos colombianos. Detrás de esta cifra histórica hay factores económicos globales y locales que impulsan la fortaleza del peso. También se abren oportunidades para quienes saben leer la coyuntura.

El nuevo panorama cambiario

El mercado cambiario colombiano amaneció con una noticia inesperada: la Tasa Representativa del Mercado (TRM) se ubicó este 13 de noviembre en 3.719,71 COP, un nivel que no se veía desde abril de 2022. La cifra refleja una caída de más del uno por ciento frente al día anterior y consolida una tendencia que muchos analistas ven como una apreciación sostenida del peso colombiano frente al dólar.

El contexto internacional favorece este comportamiento. La debilidad del dólar frente a las principales monedas del mundo, sumada a un entorno de tasas de interés más moderadas en Estados Unidos, ha empujado a los inversionistas a buscar rendimientos en mercados emergentes. Colombia, pese a sus tensiones políticas internas, mantiene un atractivo particular por la estabilidad de su sistema financiero y la prudencia de su política monetaria.

En los mercados bursátiles, el mensaje es claro: el dólar barato marca un respiro para los importadores, aunque también enciende alarmas entre los exportadores, que reciben menos pesos por cada dólar de venta. Esta dualidad convierte el momento en un punto de inflexión que exige análisis más allá del número.

Las causas detrás de la apreciación del peso

El fortalecimiento del peso colombiano responde a una mezcla de circunstancias que se alimentan entre sí. Por un lado, la entrada de capital extranjero en títulos de deuda pública y la recuperación del precio del petróleo han incrementado la oferta de dólares en el país. A esto se suma la confianza de los inversionistas internacionales en los bonos colombianos, que hoy ofrecen rendimientos atractivos en comparación con los de otras economías emergentes.

También influye el escenario global. En Washington, la Reserva Federal ha dado señales de una posible reducción gradual de tasas, lo que ha debilitado al dólar frente a la mayoría de monedas. A su vez, el Banco de la República ha mantenido una postura estable que inspira cierta previsibilidad en los mercados. Este equilibrio entre prudencia interna y oportunidades externas ha jugado a favor del peso.

No se puede ignorar, además, el factor psicológico. La ruptura de la barrera de los 3.700 COP tiene un efecto simbólico: refuerza la percepción de estabilidad y atrae flujos financieros que apuestan a un peso fuerte. Es un ciclo que se retroalimenta y que, mientras no haya choques externos severos, podría extenderse en el corto plazo.

Cómo leer y aprovechar la coyuntura

Para los hogares y las empresas, esta coyuntura ofrece más que un dato curioso. Las familias que planean viajes, estudios o pagos en el exterior encuentran una oportunidad de adquirir dólares a un costo históricamente bajo. Los importadores, por su parte, pueden anticipar compras y reducir sus gastos operativos, mientras que los exportadores deberán revisar estrategias de cobertura ante una posible pérdida de competitividad.

Sin embargo, más allá de la euforia, los analistas insisten en la cautela. Los mercados de divisas son volátiles por naturaleza, y una noticia económica o política internacional puede cambiar el rumbo en cuestión de días. Mantener un portafolio diversificado, evitar endeudarse en moneda extranjera y aprovechar este respiro para estabilizar las finanzas personales son decisiones prudentes.

La historia económica reciente enseña que los movimientos del dólar no son lineales. Lo que hoy es fortaleza puede tornarse debilidad si el contexto global se revierte. Por eso, más que celebrar un récord, lo sensato es interpretar la tendencia con perspectiva: la coyuntura actual es una ventana de oportunidad, pero también un recordatorio de que los ciclos cambiarios son tan impredecibles como inevitables.