En el encuentro celebrado el 31 de octubre de 2025 en Medellín, los expresidentes Álvaro Uribe Vélez y César Gaviria Trujillo avanzaron en las bases de una coalición opositora que pretende competir con fuerza en las elecciones presidenciales de 2026.
Reconocimiento del encuentro y declaración de intenciones
El 31 de octubre de 2025, en un hotel de Medellín, los expresidentes Álvaro Uribe Vélez y César Gaviria Trujillo sostuvieron una reunión clave en la que aceptaron la necesidad de establecer un mecanismo de diálogo y acción conjunta de cara al periodo electoral que se avecina. Según declaraciones previas del señor Gaviria, el propósito de la cita era “empezar a trazar los rumbos de lo que debe llegar a ser este gran movimiento por el cual vamos a cambiar a Colombia”.
Durante el encuentro, ambos manifestaron que las diferencias del pasado quedaban a un lado y que la prioridad era construir una gran coalición opositora que trascienda los partidos tradicionales y agrupe candidatos independientes también. En tal sentido, se fijó la meta de explorar una megaconsulta en marzo de 2026 como mecanismo para elegir un candidato único que enfrente al actual proyecto de Gobierno.
Resultados y hoja de ruta acordada
Entre los resultados del encuentro, se acordó que las estructuras del Partido Liberal Colombiano y del Centro Democrático —partidos que representan a los dos exmandatarios— deberán integrarse y coordinarse para ese proceso de consulta. Se definieron lineamientos preliminares para la incorporación de otros partidos y movimientos independientes que estén dispuestos a conformar un bloque amplio.
También se pactó iniciar en las próximas semanas una serie de reuniones técnicas para definir las reglas de la consulta, los criterios de elegibilidad de los aspirantes y un calendario que permita garantizar transparencia y participación. Los dos líderes reafirmaron que la unidad no es solo táctica sino estratégica, con vistas al 2026, y que cualquier candidato emergente deberá aceptar la decisión colectiva de dicha consulta.
Implicaciones para el escenario político colombiano
La cumbre entre Uribe y Gaviria marca un hito en el reordenamiento político de Colombia: por primera vez desde hace años, los dos grandes referentes del liberalismo y del uribismo cruzan líneas para tratar de construir un frente común. Este movimiento puede modificar de manera significativa el mapa de alianzas hacia las elecciones de 2026.
Para la ciudadanía y los analistas, el reto será observar si esta intención se traduce en hechos concretos —alianzas, candidaturas claras, reglas compartidas— o queda en declaraciones. El pacto también abre interrogantes sobre la capacidad de los partidos tradicionales para renovarse y sumar a nuevos actores sociales. En última instancia, el acuerdo representa el inicio de una nueva fase política, donde la oposición se propone redefinir su papel y dar batalla electoral a un Gobierno que ya definió su candidato.








