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Colombia afronta impacto socioeconómico ante la disputa creciente entre Trump y Petro

Donald Trump y Gustavo Petro durante una disputa política que genera impacto socioeconómico en Colombia en 2025

Donald Trump y Gustavo Petro, en medio de una creciente disputa política que afecta el panorama socioeconómico de Colombia.
Imagen: Archivo

Entre amenazas arancelarias, suspensión de ayuda y desgaste institucional, la confrontación bilateral pone en riesgo exportaciones, inversión extranjera y estabilidad social

Comercio, aranceles y encarecimiento de exportaciones

La relación comercial entre Colombia y Estados Unidos se ve amenazada tras los recientes reproches del expresidente Donald Trump contra Gustavo Petro, quien fue acusado de ser “líder del narcotráfico”. En respuesta, EE. UU. advirtió con suspender ayudas y aplicar nuevos aranceles a productos colombianos.

Más de 3.000 empresas colombianas que exportan actualmente al mercado estadounidense enfrentan incertidumbre. Un eventual arancel adicional encarecería los productos nacionales y los volvería menos competitivos frente a competidores globales. El dólar ya reaccionó: abrió al alza, alcanzando niveles que presionan costos en insumos importados.

Además, la reducción o suspensión de la ayuda estadounidense terminaría por debilitar proyectos sociales, cooperación en paz y fortalecimiento institucional que dependían de recursos externos. Trump incluso anunció recortes en ayuda financiera y cooperación bilateral. Esta medida afecta no sólo al sector público —infraestructura, seguridad, programas sociales— sino también la credibilidad de Colombia ante organismos multilaterales.

Inversión, empresas y empleo amenazados

La escalada diplomática ya genera inquietud entre inversionistas extranjeros, especialmente estadounidenses, que observan riesgos de represalias corporativas o de cambio abrupto en las reglas del juego. El Consejo de Empresas Americanas (CEA Colombia) ha advertido que la reducción de cooperación y las amenazas agravian la confianza empresarial.

Sectores exportadores como agro, manufactura y tecnología podrían perder competitividad por mayores barreras arancelarias. La pérdida de cuota de mercado en EE. UU., principal socio comercial, podría traducirse en despidos, caída de ingresos y presión sobre las cadenas productivas regionales.

Del mismo modo, la reducción de flujo de ayuda externa impacta instituciones locales que recibían fondos de cooperación para paz, educación rural y programas sociales. Ese debilitamiento puede profundizar condiciones de vulnerabilidad en zonas históricamente marginadas.

Riesgos institucionales, sociales y geopolíticos

El llamado a consultas del embajador colombiano en EE. UU. marca un quiebre diplomático formal. Esa decisión agudiza el distanciamiento institucional y puede derivar en represalias encubiertas o medidas simbólicas.

Socialmente, el deterioro de la relación con EE. UU. puede generar pérdidas indirectas: alza del costo de vida, encarecimiento de productos importados (gasolina, tecnología, combustibles) y presión sobre el presupuesto público para mitigar efectos.

Geopolíticamente, Colombia corre el riesgo de perder su rol de aliado preferente en la región, debilitando su influencia en bloques como CELAC, OEA o mecanismos hemisféricos. Además, el gobierno podría verse obligado a buscar nuevos aliados estratégicos, lo que reorientaría su política exterior.

Si la disputa continúa sin resolución diplomática y se materializan sanciones o restricciones comerciales, el país podría entrar en un terreno de crisis estructural: exportaciones debilitadas, fugas de capital y mayor presión sobre política social en tiempos electorales. La tensión entre Trump y Petro no es un choque retórico más: es una prueba real de cuán vulnerables somos ante rupturas en lazos bilaterales históricos.