El desierto florido: Atacama despierta con un espectáculo natural que atrae turismo internacional

Campo de flores violetas en el desierto de Atacama durante el fenómeno del desierto florido en Chile

El desierto de Atacama florece en un espectáculo natural que atrae a visitantes de todo el mundo.

Tras lluvias invernales extraordinarias, el desierto más árido del mundo luce un manto de flores silvestres; la temporada excepcional ofrece nuevas rutas de ecoturismo en la región de Copiapó.

Un florecer inesperado: causa y características del fenómeno

El desierto de Atacama, reconocido como el más árido del planeta fuera de zonas polares, se encuentra actualmente en plena floración silvestre, un evento natural de gran rareza. Las lluvias extraordinarias del invierno 2025 —que en algunas zonas alcanzaron hasta 60 mm, lejos de los 2 mm habituales— activaron semillas latentes de más de 200 especies.

El florecimiento ha sido observado principalmente en parques protegidos como el Parque Nacional Desierto Florido y Llanos de Challe, donde especies como la añañuca, pata de guanaco y malvillas se mezclan en tonalidades fucsia, amarilla, azul y blanca.

Este fenómeno suele ser efímero: los expertos estiman que la floración alcanzará su punto máximo en las próximas semanas y empezará a decaer hacia noviembre, aunque algunas especies resistentes podrían prolongar su presencia hasta enero.

Turismo, naturaleza y conservación: el impacto en la región

Miles de turistas nacionales e internacionales han viajado a la región de Copiapó para presenciar el espectáculo floral, lo que ha reactivado la economía local, especialmente en comunidades cercanas que ofrecen alojamiento, gastronomía regional y recorridos guiados.

Autoridades chilenas, incluyendo la Seremi de Desarrollo Social y Familia, han reiterado la necesidad de preservar el entorno, instruyendo a visitantes no pisar las flores, no recolectar semillas y seguir estrictamente los senderos habilitados para evitar daños ecológicos.

El parque nacional creado en 2023, con más de 57.000 hectáreas, ofrece una infraestructura básica para turismo ambiental, interpretación botánica, miradores naturales y espacios para educación ambiental. El Desierto Florido funciona también como laboratorio vivo para botánicos, meteorólogos y ecólogos, que estudian adaptación, clima y biodiversidad en condiciones extremas.

Retos y recomendaciones para un turismo sostenible

Aunque la floración representa una oportunidad única para el turismo, también trae riesgos importantes para el ecosistema: pisoteo, recolección indebida y alteración de hábitats endémicos si no se regula apropiadamente.

Se recomienda planificar visitas con anticipación, contratar guías locales, respetar las señalizaciones, equiparse con protección solar, agua suficiente y evitar horarios de sol fuerte para reducir impactos ambientales.

Para las autoridades, el desafío consiste en mantener políticas de protección, aumentar la conciencia ambiental y asegurar que el turismo no degrade los suelos áridos ni impida la recuperación natural tras la floración.

El fenómeno del “desierto florido” en Atacama no solo es un espectáculo estético; es un recordatorio de la extraordinaria resiliencia de la naturaleza y del delicado equilibrio que debe mantenerse cuando la belleza natural se convierte también en destino.

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