Luego de una negativa provisional por partidas técnicas y legales, el Distrito revocó la decisión y aprobó el evento para el 7 de octubre con aforo y condiciones reguladas.
La incertidumbre: la negativa inicial y objeciones técnicas
En días recientes, la realización del concierto de Guns N’ Roses en Bogotá estuvo en vilo. La Secretaría Distrital de Gobierno negó inicialmente la autorización mediante la Resolución GJR-1425 del 29 de septiembre de 2025, aduciendo que la promotora no había cumplido ciertos requisitos legales y técnicos exigidos por la normativa para eventos masivos y las autoridades competentes involucradas en el proceso SUGA (Sistema Único de Gestión de Aglomeraciones).
Entre las objeciones reportadas figuraban conceptos desfavorables emitidos por cuatro entidades distritales que cuestionaban la seguridad, la logística y la documentación técnica del recinto Vive Claro.
La situación se volvió más crítica tras la cancelación reciente del concierto de Kendrick Lamar en el mismo espacio, lo que generó inspectores más rigurosos en la revisión técnica del espacio y mayores exigencias de subsanación.
La revocatoria de la negativa y la aprobación final
La empresa promotora presentó un recurso de reposición que subsanó los defectos señalados, aportando certificados técnicos y documentos adicionales exigidos por las entidades.
En la Resolución GJR-1484 de 2025, se revocó la decisión negativa y se autorizó la realización del espectáculo público de artes escénicas “GUNS N ROSES” para el martes 7 de octubre, entre las 18:00 y las 23:59 horas.
El Distrito estableció condiciones claras: un aforo máximo de 30.214 personas, ingreso de menores desde los 9 años (acompañados de un adulto), consumo de bebidas alcohólicas controlado y cumplimiento de planes de emergencia, control de accesos y seguridad integral.
La aprobación dependía del cumplimiento de los conceptos emitidos por entidades técnicas como IDIGER, Bomberos y Secretaría de Movilidad. La autorización está condicionada: en caso de incumplimiento, podría perder validez o elementes del evento serían vetados.
La Secretaría Distrital confirmó que los documentos ya están al día y que el evento cuenta con los permisos legales y técnicos esperados.
Implicaciones para futuros espectáculos y riesgos latentes
La controversia alrededor del permiso deja lecciones claras para la producción de conciertos masivos en la ciudad. Primero, evidencia que el cumplimiento anticipado de requisitos técnicos y legales es imprescindible para evitar suspensiones de último momento.
También refuerza la idea de que las entidades distritales priorizarán mayor escrutinio sobre seguridad estructural, logística, movimientos de aglomeración y planes de contingencia, especialmente después del caso Kendrick Lamar.
Otra implicación es que eventos futuros deberán anticipar la radicación de permisos varios días antes —y no depender de subsanaciones de último minuto— como práctica estándar para evitar incertidumbres.
Para la promotora y los asistentes, la autorización final despeja la expectativa del evento, pero al mismo tiempo impone una carga mayor de cumplimiento: cualquier fallo podría generar sanciones o cancelaciones parciales. Finalmente, para la ciudad y sus autoridades, este episodio apunta a la necesidad de agilizar los procesos de evaluación técnica de eventos culturales masivos para ser coherentes con la demanda creciente de artistas internacionales.







